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Sábado, 17 de septiembre de 2005


Porque estoy sin tiempo os planto un cuento... ea!

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Estoy que no puedo con mi vida, caris, asi que hasta el uno de octubre no podre postear como siempre asi que voy a tirar de archivo y ya os contare todo una vez acabe mi odisea... Pero para que no os quedeis sin mi os voy a dar un cuento con el cual gane 90€ y el primer premio de un concurso el año pasado. Espero que os guste. Cuando lo empecé, quería hacer un relato erótico pero al final, como la cabra siempre tira al monte, fue relato negro como de costumbre. Otra vez lo volveré a intentar.

A TRAVÉS DE LAS CORTINAS

Por Asturbyte



¡Plac! Alfonso presionó el interruptor y los fluorescentes se encendieron en un tintineo melódico que más bien parecía los sonidos de una videoconsola de los ochenta. Comenzó a caminar por el largo pasillo hasta la habitación 194. Caminaba a paso lento pero seguro y la resonancia hacía que sus pasos se asemejaran al sonido de reloj de péndulo. Se paró a mirar el cartelito de la puerta gris que indicaba “194. Hotel Consuelo”, tomó aire y giró el pomo. En aquella habitación le esperaba Marta Osorio tumbada en la cama mientras veía placidamente la televisión. Entró casi sin hacer ruido y cuando la puerta se cerró Marta dio un respingo mientras su corazón se aceleraba.

_ ¡Marta! ¡Soy yo!- anunció Alfonso en voz alta.

Marta se levantó y fue hacia él, le beso y dijo:

_ Cariño, tenía unas ganas locas de verte.-

Alfonso la miró a los ojos y sonrió complaciente, la cogió de la mano y la condujo al sillón color beige con dibujos florados que había a un lado de la habitación.

_ Siéntate, por favor. Tengo que hablar contigo.- dijo él con voz grave y serena. Alfonso se sentó en la cama mirando hacia ella, se rascó la nariz y, antes de que pudiera recitar palabra, Marta se le adelantó.

_ ¿Has dejado a tu mujer?- preguntó mientras sonreía confiaba y sus ojos brillabas en todo su esplendor. Se hizo el silencio y Marta continuaba mirándole dando a entender que quería un sí por respuesta.

_ No, no es de eso de lo que tengo que hablarte. Mi jefe… ¿Cómo te lo digo? A ver: Mi jefe me ha pedido que te mate- explicó con una voz tranquila, demasiado tranquila…

Marta no comprendía nada. Estaba totalmente desconcertada.

_ ¿Qué?- balbuceó como sus cuerdas bucales le permitieron hacer. Su mirada cambió y se convirtió en aquella mirada de perro triste que todas las mujeres ponen cuando quieren conseguir algo de un hombre.- Si se trata de una broma que sepas que es de muy mal gusto.-

Alfonso se acomodó poniendo el tobillo izquierdo sobre la rodilla de la pierna contraria y se apoyó en la cama con una mano.

_ No es una broma. Mira, esto es igual de violento para mí como para ti.- para Alfonso se presentaba; ¿El amor y la muerte o el trabajo y la vida?
Marta se levantó dirigiéndose hacia él y sensualmente empezó a acariciarle mientras hablaba.

_ Creo que esto lo podríamos arreglar… ¿Me entiendes?- se sentó sobre su regazo tocándole el pelo con una mano y acariciándole el cuerpo con la otra. Alfonso se estaba excitando y comenzaba a tener una erección. Su corazón palpitaba a mil por hora y su cerebro dejó de enviarle órdenes sensatas pasando a regirse por el impulso animal. Marta seguía acariciándole mientras le sostenía la mirada y Alfonso veía como su sofoco iba en aumento. Él se concentraba en respirar mientras hacía llamadas a su cerebro pidiendo que le dijera qué hacer. Marta se lazó y comenzó a besarle y su mano iba bajando despacito hacia zonas más calidas.

Alfonso rondaba ya la taquicardia y el sofoco empezaba a ser visible en su rostro. Sin dejar de besarle, Marta se levantó y le quitó la chaqueta tocando sus brazos fuertes y robustos.

_ ¿Te parece bien?- le preguntó ella sonriente y manteniendo el contacto visual todo el tiempo. Alfonso estaba muy nervioso. Aquella situación le excitaba de una forma exagerada.

_ Ssss… ¡Si!- masculló Alfonso mientras sus ojos, por decisión propia, se entornaban hacia los pechos de Marta.

Alfonso siempre había sido un profesional y nunca mezclaba trabajo con placer pero ¿Quién se iba a imaginar que aquella chica dulce y morena de Morder King era la hija de Benito Figueroa?

Benito Figueroa era uno de los hombres más ricos de la ciudad a la vez que uno de los más poderosos. Poseía negocios repartidos por cada barrio: salas de juego, restaurantes, pubs, bares de alterne… Su imperio se extendía hasta las actividades más insospechadas. Tenía en nómina a políticos, jueces, agentes de la ley, periodistas y artistas de muy distinta índole.

Cuando Fernando Valverde, el jefe de Alfonso, se lo contó, éste no lograba comprender como una chica con apellido Osorio podía ser hija de
Benito Figueroa pero todo tiene una explicación y en cuanto investigó un poco a Marta lo entendió todo a la perfección. Las piezas encajaban inequívocamente. En el año 1957 Figueroa se casó con Lucía Osorio, una chica de barrio a la que conocía desde su más tierna infancia y con la que salía desde hacía unos cuantos años. Con ella tuvo una hija, pero, al cumplir la criatura dos años las cosas se torcieron y se separaron. Lucía entonces cambió el orden de los apellidos a su niña para evitar que se la relacionase con su padre que, por aquel entonces, ya empezaba a ser un hombre vil y despreciable.

Lucía huyó de la ciudad con su hija y comenzó una nueva vida. Pero hacía ya tres años que Lucía murió de un cáncer fruto de la mala vida y el estrés y Marta volvió a la ciudad en busca de su padre y, tras una dura búsqueda, comenzó a trabajar para él hasta que se convirtió en su mano derecha.

Todo encajaba y Alfonso debía reconocer que el error era suyo pero era tan grave como de difícil solución. La amaba, si, él la amaba y lo hacía con todas sus fuerzas. Cada pensamiento, cada gesto tierno, cada músculo en movimiento, cada litro de su sangre, cada sonrisa iba dirigida a ella. Era un sentimiento demasiado fuerte como para matarla. Alfonso sabía que si no lo hacía él también acabaría muriendo pero censuraba esa idea de la forma más irracional posible. LA QUERÍA

Marta continuaba besándole y haciéndole carantoñas con toda la sensualidad que podía desprender en aquel momento mientras Alfonso continuaba su debate interno sobre el deber o el amor. Finalmente Alfonso fue quitándole la camiseta lentamente quedando ella con el torso descubierto. Marta le quitó la americana, le deshizo el nudo de la corbata y paulatinamente le desabrochó los botones de la camisa uno a uno mientras le besaba cariñosa el pecho y continuaba bajando al ritmo que desabrochaba botones. Alfonso estaba de los nervios y con la cabeza dándole vueltas, no podía más… En ese momento en el que su cerebro definitivamente había abandonado su cuerpo así que Alfonso se lanzó a una noche de lujuria y desenfreno.


Daban ya las nueve y cuarto de la mañana y Alfonso se levantaba resacoso. La luz entraba por la ventana penetrando en su cabeza como un taladro que le producía un dolor mortecino ahondando en lo más interno de su cabeza. Alfonso entreabrió los ojos y miró hacia su izquierda encontrándose a Marta durmiendo a su lado con un brazo sobre su pecho abrazándole. Sigilosamente se incorporó y fue hacia el baño a darse una reconfortante ducha mientras procuraba recordar qué había pasado en aquella noche. El agua caía baja de presión y algo fría, lo cual en condiciones normales le ayudaría a despejarse pero que en este caso le aumentaba el dolor de cabeza y le daba una sensación fría e irritante. Marta despertó también y, al ver que Alfonso no estaba a su lado se asustó y se levantó de un salto mirando a todas partes buscando los enseres personales de su amado verdugo. Lentamente se acercó a la puerta del baño y atisbaba un ruido dentro que parecía de agua corriendo a lo que ella, chica suspicaz ante todo, dedujo que era Alfonso duchándose. Aprovechó que él estaba en el cuarto de baño para ver que llevaba en la chaqueta y vio el informe que la relacionaba con Figueroa doblado en uno de los bolsillos internos. De repente lo entendía todo pero su auto-confianza estaba por las nubes. Alfonso seguía ahí, no se había ido y aquella noche había estado muy pero que MUY BIEN. Alfonso había elegido el amor finalmente y Marta estaba dispuesta a lo que fuera por él. Entonces el salió del baño hablando por su teléfono móvil y ella, como toda buena mujer que se precie, echo el oído a ver que hablaba su amado verdugo. Alfonso estaba reservando unos billetes de tren para París para ese mismo día. A Marta se le calló la mandíbula de obnubilada que estaba con aquel acto de amor tan considerado. Alfonso colgó y la miró fijamente a los ojos.

_ Recoge tus cosas, nos vamos- ordenó el tajante.

Marta obedeció encantada de su futura nueva vida en Paris, ciudad de amor, ciudad bohemia dónde las haya, la ciudad de sus sueños si cabe. Rápidamente hizo su maleta y bajaron juntos la recepción donde un hombre gordo con unas gafas de pasta negra al más puro estilo de los años ochenta esperaba impaciente a que estos pagaran y se fueran para despejar la habitación. En la puerta les esperaba un taxi listo para su huida. ¡Era todo tan irreal! A un paso un tanto apurado llegaron a la estación central e incluso llegaron antes que el tren. Bajaron al andén entre risas cómplices y palabras de amor. En un momento en el que ni el ni ella se dieron cuenta se encontraban paseando por el andén numero cinco de la estación central agarraditos de la mano y con los ojos brillantes como luceros.
Unos minutos más tarde el tren hizo su irrupción en la estación y Alfonso y Marta subieron maleta en mano para comenzar una nueva vida en Paris. Entraron en su compartimiento y, aunque no era muy grande y la cama era una porquería, era lo más romántico que se podían imaginar en aquel momento.

_ ¿Por qué me elegiste a mi en lugar de tu trabajo?- preguntó Marta dudosa y confiada.

Alfonso hizo una larga pausa, se levanto y se dirigió a su maletín. Marta le miraba extrañada mientras él hurgaba cuidadosamente en el maletín.

_ Realmente la elección no fue esa.- respondió serio Alfonso. Se dio la vuelta y, mientras terminaba de enroscar el silenciador continuó hablando.- Sabía que no me dejarías matarte si no te daba la confianza de mi estupidez. Tú eres una chica fantástica y te lo reconozco pero no tanto como para arriesgar mi vida. Para cuando se den cuenta de tu muerte tú ya estarás en París y yo en la ciudad.- Marta seguía mirándole patidifusa. Entonces Alfonso empuñó su arma y la apuntó hacia ella apretando el gatillo mientras una lágrima se le escapaba demostrándole que aún era humano.

Alfonso se quedó sentado junto al cuerpo inerte de Marta mirando por la ventana a través de las cortinas mientras el mundo corría a su lado y el futuro le esperaba aunque incierto con su mujer y su hijo. Él estaba contribulado ante la acción que acababa de cometer confiando en que algún día todo esto quedaría en el pasado y que algún día lo olvidaría y sería un secreto escondido en lo más recógnito de su corazón.

FIN


publicare mas dentro de un par de dias.


Escrito por asturbyte El 09/17 a las 02:07
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Comentarios


pero ke mal acaba no??? :'((((((( no me esperaba k la matara tan de repente!! ME HA ENCANTADO! pero el final te deja pensando: JOOOOOOOO, PORKE??

Y una preguntilla =P:

no se darian cuenta d k esta muerta la mujer en el tren? Y el como saldria de ahi sin ser sospechoso???

QUEREMOS CONTINUACION DEL RELATO!!!!!! :D


Comentario de DaH el el 09/17 a las 02:23

MagnificO :)!!!!!


Comentario de mOe:) el el 09/26 a las 13:35

muy bueno!!!!! ...mrecidisimooooo el premio!!!! ... pero eso no te libra de seguir posteando eaaaa!!! ... esperamos tus post con impaciencia :)


Comentario de Carlitossssssssss el el 09/27 a las 12:17


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